Cuánto más pequeño es el Ser, más impacto tienen las experiencias, lo que más determina nuestra vida, es lo inconsciente, hasta que los 7 años, los niños absorben información, formas de ver la vida, creencias de su entorno. Todas esas vivencias quedan como una impresión en el inconsciente y así se ha configurado la personalidad, la forma de ver la vida, es decir “los lentes con los que mira la realidad de tal o cual situación” y esto configura el destino, y es que este destino es inconsciente, quiere decir… no nos queda de otra que repetir patrones hasta que nos hacemos conscientes de ellos, así que “estoy sujet@ a un destino “mientras soy inconsciente” .